El fenómeno del la niña provoco una avalancha en la quebrada Mijitayo al occidente de la ciudad de Pasto dejando veintiocho casas, veintitrés familias y setenta y ocho personas afectadas con este fenómeno natural.
Nueve de Abril, cinco de la tarde el fenómeno de la niña hacia presencia mediante una lluvia que traía consigo una llamada de atención a los habitantes frente a hechos importantes como el poner atención a lo que esta pasando en estos momentos con el medio ambiente. Las personas solo miraban como las calles se inundaban y bajo sombrillas y saltando sobre el agua se quejaban del mal tiempo, y otros tanto entraron a ver mas allá de esas apariencias.

LA HAZAÑA DE LA SALIDA
Emma Fanny Cultid docente de la Institución Normal de la Ciudad de Pasto, escucho el llamado a las seis y media de la dirección del establecimiento, informándoles acerca del desborde de la quebrada Mijitayo. Las medidas de emergencia es escasa para los estudiantes y aunque las instrucciones de salida tal como lo comenta la docente habían indicado que debía ser por la parte posterior de las instalaciones no logro mayor atención; y eso se dejo ver la poca eficiencia de los planes de emergencia en los establecimientos educativos porque el Coordinador Operativo de la dirección para la atención y prevención de emergencias Ricardo Méndez señala : “Las personas se encontraban detenidas en algunas viviendas o colegios ellos tenían que poner sus planes de emergencia vigentes los cuales no los ejercieron, estamos hablando en el caso del Colegio Industrial y de la Institución Normal de Pasto donde dejaron salir a los estudiantes por las puertas principales cuando hay puertas al respaldo”.
Y mientras el agua sigue cayendo no solo del cielo sino de un lugar que para muchos era desconocido, los estudiantes sin un plan de emergencia efectivo salen, saltando entre charcos y aventurando con lo que parecía una quebrada viva en medio de la ciudad; Fanny por su parte piensa en el rumbo para poder tomar transporte y llegar a su casa. Pero, con la lluvia golpeando la sombrilla logra pasar el barrio San Ignacio, seguir caminando hasta Bombona “No Dios mío, ¡que susto!” dice, mientras mueve la cabeza y recuerda la quebrada pasando frente a sus pies cuando se encontraba en la calle diez y seis. “Los carros no nos dejaban transitar a las personas, solicitábamos a las motos que nos pasen de un lugar a otro, pero, nadie se inmutaba, no les importaba” y claro, el problema no solo era la desesperación de los habitantes de la ciudad sino también del mal clima y por tanto de la congestión vehicular causando mas caos donde no podía caber mas…o bueno quizá si; las piedras, los palos, el lodo que se mezclaban con el agua negra que dejaba ver a su paso los estragos que causaba.
Fanny espera un taxi,a su lado esta una señora con un bastón, y el ejemplo de poca tolerancia hacia presencia cuando entre la aclamación de que la saquen de ese anden para llevarla a otro lugar sin importar pagar cinco mil pesos al taxi que se había estacionado en frente para ayudarla, otra señora abre la puerta lateral mostrando poca importancia y pese a las objeciones del taxista sosteniéndose en su propio presagio “Primero yo, segundo yo, tercero yo” cierra la puerta y se va.
No llego ningún taxi como sucedería en un día habitual, la única salida seria seguir caminando para conseguir transporte, hasta al fin encontrar uno. Encontrar transporte era el alivio, pero el pensamiento para dicha profesora era frente al comportamiento de todas las personas que dejaban de lado el respeto, la solidaridad y el egoísmo estaba ahi cobrando vida “Eso le da a pensar, ¡mire lo que pasa con una quebrada y que tal seria si pasara algo con el volcán galeras, el volcan no le puede hacer nada pero la gente, nosotros por la imprudencia podemos encontrar la muerte”.
Desde la ventana del taxi logra ver como la lluvia no ha cesado y su mirada se va hacia el lugar donde ella piensa se desato el desborde de la quebrada, pero lo que ella no sabia era que la tranquilidad en ese territorio de la ciudad mientras ella tenia cerca de veinte minutos para llegar a su casa y descansar, para algunos quizá no seria lo mismo y tendrían que pasar la noche en vela, literalmente así, en vela…
MITAD DEL CULTIVO PERDIDO
“Yo me di cuenta de lo sucedido por la llamada de mi vecina, pidiendo ayuda para que no se le fuera todo el cultivo, pero solo le quedo la mitad”, es lo que nos dice Luz Dary Obando habitante de Mijitayo alto quien se encontraba haciendo los oficios respectivos del hogar, cuando su vecina la señora María Bolaños golpeo la ventana de su cuarto pidiéndole ayuda.
Fue en ese momento que Luz Dary se daba cuenta de la fuerza de la lluvia, mientras en el desespero de ver como el cauce había crecido y se llevaba poco a poco la tierra intentaban rescatar parte del cultivo cuando el agua se había llevado la mitad de este. Con piedras y palos intentaron detener la perdida de todo el cultivo.
“Yo estaba tranquila, porque a pesar de que estamos en zona de amenaza no había pasado nada, pero ahora debemos estar mas pila” y como no, si tal como ella lo comenta, sentir la desesperación del otro se convierte en la fuerza que lo levanta y lo hace reaccionar. Y en este lugar no aplicaba el egoísmo; queda claro que si existía cooperación.
NOCHE EN VELA

El diez de abril, cuando la lluvia había parado, pero la quebrada seguía viva. 10 de abril, tres de la tarde en el camino se ve aun la humedad y tres casas hacia arriba desde la de Luz Dary están dos hombres quitando el techo a su casa construida con madera. Muestran el afan de terminar antes que que el mal tiempo llegue y envolviendo el zinc del techo van desprendiendose poco a poco de lo que era su hogar, mientras en la entrada vigilan dos perros, pero no muerden aunque pareciera, y mas allá están dos señoras llevando madera hacia otro pequeño salón del primer piso de la casa.

Una de ellas es Alicia Concepción Azacuaz, “A las cinco y media comenzó el desborde de la quebrada, se llevo toda la casita, ya no tenemos si no un pedazo” dice con una tristeza que resulta inexplicable pero que tiene peso sobre todo lo que vive.
Madre de dos hijos Julio Darío y Guadalupe Delgado, el primero un chico de veinte tres años que no se levanta a estudiar sino al “rebusque” como ella bien lo define y Guadalupe una joven recién graduada. El esposo y padre de sus hijos es Segundo Jorge Delgado. Es una familia desplazada que compraron un terreno para construir sobre la quebrada Mijitayo y por las condiciones que presentaba lo adquirieron sin atender a la alerta de conocer si se puede o no construir a las orillas de un rio o quebrada.
Y como estaba apagada esa alerta, tarde o temprano se encenderia otra y asi fue el nueve de abril, cuando a las cinco y media Alicia se encontraba sola en casa sola y miro como el agua creció y la lluvia incesante en un solo golpe se llevo la cocina y el cuarto de su hija, mientras ella invadida por distintos sentimientos solo pudo rescatar algunas cosas y en su impotencia mirar “lo que el agua se llevo”.

Entonces no queda mas que esperar la noche de aquel dia de la avalancha de la quebrada; Alicia y su esposo se quedan cuidando lo poco que les quedo, encendida una pequeña fogata, mientras su hijo duerme en el “cambuche” y su hija en la casa de su vecina porque no hay suficiente lugar ahí, y pensando en el porque la policía no esta vigilando en un hecho social como estos.
La estufa, la madera, pinturas, y otros materiales del taller de Jorge serán imposibles recuperarlos y mientras la alcaldía Municipal le colabora con cuatro colchonetas, tres cobijas y una remesa, Alicia se pregunta “¿en que cocino?” y resulta entonces desequilibrado el proceso que se pueda llevar a cabo para enmendar de alguna manera los errores de la naturaleza y de la que los humanos somos culpables.
La otra señora que estaba con Alicia es Mery Ramos, como dirían comúnmente nuestros padres “vieja amiga de la familia”, habitante del barrio San Vicente le colabora a ordenar la casa y el frio del día señala que las lluvias no van a cesar, así que su esposo e hijo se apresuran a quitar la madera para que el segundo piso pueda recuperarse.
En la espera de una ayuda de reubicación en una ciudad que no tiene mas familia que con la que vive, descubriendo despues de muchos años que vivian sobre un camuflaje de una quebrada que tarde o temprano iba a respirar muy fuerte, como lo hizo ahora. los entes gubernamentales aun no se habian pronunciado y esta ama de casa con su saco gris, su jean y sus botas espera poder mañana tener un poco de tranquilidad.
OPERACIÓN DE EMERGENCIA
Y Fanny, Luz Dary, Alicia y su familia son algunas de las voces en medio de la avalancha de la quebrada Mijitayo producida por el fenómeno de la niña, cada una de estas personas con situaciones diferentes estuvieron fuera de casa, dentro y otros intentando dejar que no desaparezca, y ante esto las tareas de la atención y prevención de emergencia se hace necesario.

Ricardo Méndez Coordinador Operativo a la cabeza de los diferentes procesos el día de la avalancha por taponamiento en la parte superior de la quebrada procedió a reunir a todas las entidades de atención y de control, montando en el lugar de emergencia un puesto de mando unificado (PMU)en el sector de serviteca.
La policía, transito, defensa civil, cruz roja, bomberos, Infraestructura, Empopasto, Emas atendió al llamado para trabajar los planes de emergencia en el momento de la actuación realizando algunas evacuaciones las personas que se encontraban detenidas en algunas viviendas o colegios.
En el transcurso este equipo censo a las familias afectas, y mientras la noche pasaba con algunas personas tranquilas y otras frente a una fogata, el equipo de la defensa Civil llego con una atención de primer nivel que corresponde a la entrega de colchonetas, implementos de aseo.
Según el señalamiento de Ricardo Mendez fueron dos familias las mas afectas una de ellas la de Alicia, quien en su espera recibe un subsidio de arrendamiento, porque no pueden quedarse a vivir en ese lugar ni tampoco seria conveniente llevarlos a alberges Entonces el subsidio atiende a que estas familias hagan la recuperación de vivienda durante uno o dos meses mientras la alcaldía les designa los recursos para la vivienda temporal.
Y frente al suceso, quizá falta la interrogante de la prevención y bien, la existencia de planes de contingencia es real, lastimosamente los fenómenos naturales son imprevisibles y el ser humano en su necedad se deja tocar aun con el establecimiento de normas, en este caso la de recordar que es prohibido vivir a la orilla de un rio y que son veinte metros mas allá donde su puede construir, porque zonas como estas deben tener un colchón de amortiguamiento, así que es imposible poder evitar mas hechos de familias que deben dejar su casa, porque las construcciones ya están dadas.
Coincidiendo en las labores y ayudas que se tuvo frente a esta emergencia Ricardo Méndez y por otro lado Miguel Ángel Lasso Erazo, jefe operativo de la Defensa Civil del Departamento de Nariño de igual manera en la gestión de optimizar medidas desde este mes hasta Junio por el fenómeno de la niña con las medidas necesarias para hacer drenajes y evitar desbordamientos y represamientos que provocan avalanchas.Y no es la cuestión de hablar del fenómeno de la niña como el causal central, tampoco lo es el pedido de canalizar de manera amplia en este caso la quebrada Mijitayo, sino al contrario mirar el fondo del problema. ¿Reciclamos? ¿Colaboramos con Emas? ¿No votamos basura?, no lo hacemos y eso trae consecuencias graves que hoy terminan en dos casas destruidas, pero si no se enciende la llamada de alerta a la conciencia ciudadana como dice Miguel Ángel Lasso "seremos nosotros las victimas directas por falta de culturalización".


1 comentarios:
Nathalia la crónica que narras tiene buenas fuentes y es de un acontecimiento reciente lo que le da mucha importancia.
El contarla desde tres puntos de vista es bueno, pero pienso que te faltó unirlos en un punto de la crónica.
Cuida los saltos de espacio-tiempo, como cuando hablas de la señora Fanny que no pudo cojer un taxi y después aparece en uno. Son mínimos detalles en los que debes cuidarte.
Por el resto, me gusta la estructura y la continuidad que le das a los acontecimientos.
Un abrazo. Daniel Narváez
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